Sobre la certeza, la suposición y la duda. Buscando la verdad.
La verdad es un camino que requiere esfuerzo, convicción y la voluntad de enfrentar lo desconocido para forjar nuestras propias conclusiones en un mundo lleno de múltiples perspectivas. No permitas que la suposición te robe la oportunidad de descubrir la verdad.
¿Qué es la certeza, sino la convicción de lo que no se ve? La Biblia, en Hebreos 11:1, define la fe desde la perspectiva de la certeza: “La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” De igual forma, René Descartes, en Meditaciones Metafísicas, nos invita a considerar la certeza como un estado mental donde la convicción plena sobre la veracidad o existencia de algo se impone, dejando fuera cualquier rastro de duda. Desde la epistemología, este concepto se entiende como un conocimiento o creencia que se sostiene de manera indudable, incluso en ausencia de evidencia empírica concreta.
La manera en que este tema llegó a mi vida fue a través de un regalo inesperado: una llamada casual que se transformó en una tertulia familiar inolvidable. Este regalo, uno de los mayores que he recibido de mi padre, no solo fortaleció mi carácter, sino que también inculcó en mi hermano y en mí una incesante curiosidad y sed de conocimiento. Tener un padre curioso y culto se convirtió en la base para aprender a disfrutar y valorar la búsqueda de la verdad, un proceso que se recibe y se comparte a lo largo de la vida.
Nuestra amena conversación comenzó con las clásicas preguntas de seguimiento y pronto derivó en una profunda discusión sobre la palabra "certeza". Este diálogo nos rememoró a la película Cónclave, particularmente a la escena del discurso inicial, donde el protagonista afirma que la duda está en nuestras venas. Este intercambio nos enseñó la importancia de aprender a abrazar la duda como motor para descubrir respuestas convincentes y profundas.
El razonamiento detrás de la duda
La reflexión central es clara: Si albergamos dudas, ¿cuál es la mejor vía para hallar respuestas? El consejo recomendado por muchos autores es sencillo: acude a la fuente de cuestiones. Este enfoque no es exclusivo de preguntas existenciales o filosóficas, sino que se extiende a todos los ámbitos de la vida en los que deseamos encontrar la verdad.
- En el ámbito personal:
¿No sabes qué desea cenar tu pareja esta noche? ¡Pregúntale directamente! - En lo que respecta a la fe:
¿Tienes dudas sobre tus creencias? Investiga y profundiza en lo que fundamenta tu credo. Si practicas el cristianismo, por ejemplo, consulta y estudia la Biblia, cuestiona y reflexiona.
El aprendizaje principal es no permitir que la suposición nos robe la oportunidad de descubrir la verdad. La verdad es un camino que requiere esfuerzo, convicción y la voluntad de enfrentar lo desconocido para forjar nuestras propias conclusiones en un mundo lleno de múltiples perspectivas. Cada experiencia individual, desde nuestro nacimiento, moldea nuestra visión y, por ende, nuestro "lente" sobre la realidad.
Crecimiento Personal y la Apertura a Nuevas Perspectivas
Ser humildes y abrirnos a las realidades y experiencias de otros nos permite, en primer lugar, comprender de forma más completa cada concepto o idea que aún no dominamos; y en segundo lugar, crecer en compañía de quienes comparten el mismo afán por escuchar y descubrir. Esta actitud no solo enriquece nuestra vivencia, sino que fortalece nuestro camino hacia la verdad.
Dios te bendiga, y espero que encuentres la verdad en cada una de las preguntas que la vida te plantee.